Del sueño a la Realidad...

Sueño que me despierto, veo las nubes detrás de los árboles, me levanto y atentamente observo el rostro reflejado en el espejo... preguntándome quién es la que está durmiendo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

TIEMPO Y VELOCIDAD



Para hacer magia, no es imprescindible un sombrero de copa y una varita.
Para hacer magia solo es necesario observar a la vez dos fenómenos puramente científicos como son el tiempo y la velocidad.
Si se observa con absoluta quietud el suficiente tiempo, es científicamente imposible dejar de asombrarse de lo que se puede llegar a ver   .

Yo creo en la magia desde que tengo memoria, si pongo la suficiente  atención atemporal puedo contemplarme a mi misma con los ojos llenos de fascinación, nada, ni el pesar de los pesares, han conseguido que mis ojos hayan rendido la capacidad del asombro emocional, en mis pupilas reside un núcleo resistente al amaestramiento sensorial.

Soy así, sigo riéndome a carcajadas por nada, porque sí, sin más…Me sigo reflejando enamorada en la mirada de los niños ante la función del circo, con esa boca abierta de incredulidad!

Creo en la magia, porque  cuando es, es! ¡Basta que yo lo crea para que sea! ¡Desde cualquier ángulo es igual, solo hace falta crear, para ser!

El milagro se produce en el instante fugaz
en el que alguien, no importa quien
sino alguien cualquiera, cree.

Cuando alguien cree en la magia infinitamente,
el tiempo se para, todo se detiene y se abre una grieta
en el continuo racional, que... así...
resquebrajado
deja filtrar la luz del gran misterio,
y entonces...
ese ojo atento en la oscuridad
consigue ver más allá del simple
parece ser.

Ocurre siempre así, sin saber por qué…
y todo…
se vuelve posible e imprevisible a la vez.




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